Abandónate al Corazón de Jesús…

2264 Rezando la Liturgia“Abandónate a los excesos de su amor misericordioso. Recuerda siempre, pero sobre todo en esa hora de conversación a solas con Él, que tienes todo poder sobre su ¡Corazón, pues él mismo te lo ha dado en su inmensa generosidad, y quiere que te valgas de Él para negociar en la salvación de las almas”.

Pensamientos.

Aprovecharnos y ser agradecidos…

2235 gedc0193_0003.jpg“Cuando sabemos aprovecharnos y ser agradecidos, esa misma gratitud debe lanzarnos y esforzarnos más a la lucha diaria por alcanzar la meta que nos propusimos al dejarlo todo para darle gloria a Dios y poblarle el cielo de innumerables almas”.

Carta colectiva sin fecha.

Vivir de amor…

2206 _4990.JPG“Procuremos vivir únicamente de amor, de esperanza, de confianza, de abandono total”.

Carta colectiva, Los Ángeles, abril 22 de 1953, f. 3087.

En manos de Dios…

2178 NM104837_693 copia.jpg“Todo está en las manos de Dios, que es quien permite todo y que sirve de poda y florecimiento para que no nos dejemos llevar por la tibieza”.

Autobiografía.

Fragilidad…

2173 Capítulo Gral b. Casita.jpg“Yo nada puedo Señor, una y mil veces he comprobado que soy la fragilidad y la miseria misma. Pero si yo soy la fragilidad, Tú eres el poder; si soy la miseria, Tú eres la Santidad”.

Ejercicios Espirituales de 1933.

Ponerse al pie de la cruz…

2096 Nuestra Madre Y XTO.jpg“Una de mis oraciones favoritas, es ponerme en espíritu al pie de la cruz, para bañarme con la sangre divina, purificándome así de toda mancha, de todo pecado, de toda imperfección, y luego así purificada, elevar mis manos a Dios Padre, pidiéndole por esa sangre preciosa, el rescate de la humanidad, su conversión, su santificación”.

Experiencias Espirituales, f. 463.

Acción de gracias…

2088-perpetuos-dic-14-1933“Me levantaba muy temprano y antes de las seis, ya estaba en la iglesia, hasta las ocho y media, ¡cuán dulce era mi acción de gracias! sentía tan vivamente a Jesús en mi corazón, con él me entretenía platicando hasta que tenía que volver a casa, y ya en ésta no perdía un momento su presencia, y platicando con él me pasaba todo el día, y el arrepentimiento de mis pecados sin cuento, venían a unirme más a él, lo veía tan dulce, tan amante, que no podía menos que arrojarme en su corazón”.

Cuenta de conciencia.