El cuidado de las cosas materiales…

1983 IMG_2700.jpg“Mucho les encargo, hijos, los coches, debemos tratarlos como a NIÑAS BONITAS, para que nos duren mucho… la santa pobreza es muy delicada, y pagaremos en el PURGATORIO los desperfectos que hagamos, por descuido”.

Carta colectiva del 4 de octubre de 1958, desde Roma.

La hermosura de nuestra vida…

1915 María Inés Teresa  flor“Es tan hermosa nuestra vida cuando se vive como se la prometimos al Señor”.

Carta colectiva de Diciembre de 1971 desde Roma.

Dios nos conoce tal cual somos…

1270 phpThumb_generated_thumbnail“Veo que a Dios no lo puedo engañar; que Él solo conoce a fondo lo que soy”.

Carta a Mons. A. Hurtado, Ob. De Tepic., el 6 de junio de 1944.

Enamorarse de Dios hasta darlo todo…

1192 Mausoleo 00131“El celo de tu casa me devoraba las entrañas. La gratitud por los beneficios recibidos desbordaba de mi corazón convirtiendo en monedas mis acciones todas, desde las más costosas a la naturaleza, hasta las más triviales. Ese celo se convirtió en un fuego que me hacía pasar por un muy dulce martirio”.

Hija, ¿me amas? apacienta mis corderos.

 

La armonía dulcísima de nuestro amor a Dios…

1119 Con Edelmira Rivera“No nos imaginemos que es poesía lo que simplemente es prosa. Pero si sabemos rimar esa prosa con la armonía dulcísima de nuestro amor a Dios, de nuestro anhelo de salar almas para el cielo, encontraremos una satisfacción tan honda y tan pura y tan desinteresada, que hará la alegría perenne de nuestra vida en el tiempo y en la eternidad.”

Carta del 3 de agosto de 1962.

Realizar el ideal de la vida religiosa…

1083 Familia“Hemos hecho el sacrificio de dejar a los nuestros, para, con una vida abnegada y de perfecta caridad, salvar nuestras almas, las almas de los nuestros y las del mundo entero, y si vivimos vegetando, viviendo una vida cómoda, regalándonos a toda hora con lo mejor que podemos, ¿estamos realmente realizando nuestro ideal? Pero no sólo hemos de evitar las faltas, debemos procurar vivir una vida verdaderamente fervorosa, de completa entrega, de otra manera, hijos, estamos perdiendo el tiempo y abusando de las gracias de Dios. Pensémoslo, seriamente delante de Dios y empecemos ahora mismo los que todavía no empezamos, una vida cual él la desea”.

Carta colectiva del 27 de mayo de 1966