María, Madre humilde…

2242 N.M. y María.jpg“¡Cómo me siento feliz y dichosa de que Dios te haya escogido para que lo revistieras de nuestra pobre humanidad! Y, escogiéndote por Madre suya, te hace también mi Madre, con lo que llega al colmo mi dicha”.

Ejercicios Espirituales de 1941, pág. 65.

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El martirio…

2086 Captura de pantalla 2017-01-24 a las 5.45.18 PM.png“¡Si nos concediera Dios la gracia de ser mártires! Qué dichosos seríamos, ¿verdad?  Pero para ello hay que fortalecer la fe, afianzarla en la esperanza, y realizarla en el amor, viviendo con las virtudes que le son características al cristiano, sin buscar novedades que solamente llevan a las almas sencillas por desfiladeros que las hacen caer en rebeliones, desequilibrios, murmuraciones, en fin, en pecados que mucho ofenden a Dios y traen al alma de mal en peor, hasta perder muchas veces la vocación. Al contrario, afiancémonos en ella, y vivamos lo que le hemos prometido. Nunca es tarde para empezar de verdad. Pidamos todos esta gracia”.

Carta colectiva, 22 de junio de 1969.

Inefable dicha…

1158 Ella rezaba con fe“Hice la lectura a la comunidad; desde las primeras líneas mi alma se abismó en ese misterio de misterios: el amor de Dios. Dulcísima comprensión. ¡Inefable dicha! ¡Amor de Dios a sus criaturas; a mí especialmente! ¡Cómo lo he saboreado, cómo invadió mi alma!.”

Ejercicios Espirituales de 1962.

879 Conferencia_de_Prensa_2“Así quiero ver siempre a mis hijos. Si es tanta mi alegría, ¿cual no será la de Nuestro Señor aun cuando él, ve muy bien sus pequeñas deficiencias? Pero es Padre y sabe de perdones generosos y amorosos; conoce como nadie la buena voluntad de que están animados. ¡Adelante pues hijos! esforzándose como hasta ahora, y no desaprovechen los fracasos, son la gran cosa para llegar a la santidad.”

Cartas.

Cooperar a la extensión del Reino…

812 N.M. y Espino y Silva (Detalle 1)“Qué dichosas serán las almas Misioneras que, en alguna forma u otra hayan cooperado a la extensión del Reino de Dios sobre la tierra, cuando escuchen de los labios de Nuestro Señor, allá en el fondo de su alma, estas palabras que El mismo puso en labios del Profeta Isaías: “Han venido a buscarme aquellos que no me buscaron. Yo he dicho a una nación que no invocaba mi Nombre; aquí estoy, heme aquí”.

Lira del Corazón, Segunda parte, Capítulo VII.

Qué grande es Dios…

694 Con un niño

“¡Cuán grande es Dios en sus dones! ¡Qué magnífico y qué excelso!”

Blancura de Nieve, f. 1383.

La verdadera dicha…

637 1952 N.M. en la Floresta

“Los mundanos no comprenden la dicha en medio del sufrimiento; ellos sólo ­creen encontrarla en los placeres, en las pasiones desenfrenadas; y se engañan, pues esos placeres momentáneos, sólo dejan amargura y aflicción de espíritu”.

La Santísima Trinidad Misionera, f. 598.