Dejarse hacer…

2192 El Espíritu Santo.jpg“Sólo tenemos que dejarnos hacer, pues Él sabe ser un artífice estupendo”.

Carta a un grupo de hermanas de California, Roma, noviembre 12 de 1970.

Confianza en la Providencia…

1947 Con el escudo.png“Ya verán cómo el Santo Niño de Praga, de quien yo ya he palpado muchas veces su innegable condescendencia para los que le piden con confianza, hará el milagro de que lleguen los dineros”.

Carta colectiva desde Karwizawa, Japón, el 27 de abril de 1957.

Ser dóciles a las inspiraciones de Dios…

1905 MUNDO“Sí hijos, sean dóciles a las divinas inspiraciones, no dejen que en ningún momento el egoísmo, el amor propio y de soberbia supere esos buenos sentimientos que hay en toda alma y que el Espíritu Santo nos hace descubrir y guía si nosotros sabemos ser dóciles a sus mociones y divinas inspiraciones”.

Carta, Noviembre de 1966.

Virtudes que nos llevan al Espíritu Santo…

1901 Flores“Fe, esperanza, sencillez, docilidad, humildad, castidad, pureza de intención, entrega desinteresada a los hermanos, docilidad a las voces del Espíritu que habla a nuestro interior, paz paciencia hacia nosotros mismos y hacia los demás, etcétera, todo lo cual nos lleva a gozar de los frutos del Espíritu Santo”.

Carta colectiva desde Roma, Junio de 1978.

Paz, sencillez, docilidad…

1833 En AFRICA“Que no se perturbe la paz, que todos sean sencillos y dóciles”.

Carta a una comunidad el 4 de febrero de 1957.

Dios nos conoce tal cual somos…

1270 phpThumb_generated_thumbnail“Veo que a Dios no lo puedo engañar; que Él solo conoce a fondo lo que soy”.

Carta a Mons. A. Hurtado, Ob. De Tepic., el 6 de junio de 1944.

Toda obra cuesta…

1262 jy13_006“Toda obra de Dios cuesta sacrificio, no nos imaginemos que es poesía lo que simplemente es prosa… pero si sabemos rimar esa prosa con la armonía dulcísima de nuestro amor a Dios, de nuestro anhelo de salvar almas para el cielo, encontraremos una satisfacción tan honda y tan pura, y tan desinteresada, que hará la alegría perenne de nuestra vida en el tiempo y en la eternidad”.

Carta a una religiosa del 8 de marzo de 1962.