Una consagración total y definitiva…

1993 IMG_2696.jpg“Ser de verdad y del todo a su Dios que, con tanto amor y predilección me ha escogido, que procure muy de verdad, desterrar de mi alma los defectillos que la afean, de identificar las virtudes que deben florecer en ella, para que sea el consuelo de Dios, y una luz que alumbre a muchas almas por el camino a seguir en una vida que implica e implicará: sacrificio, abnegación, generosidad, pero que produce alegría, paz, unión y dulzura en torno de sí”.

Carta colectiva de Diciembre de 1971 desde Roma.

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Bondad…

1933“Cómo quisiera que cada misionero sea bondadoso y fino. Que sepa agradecer con un gracias y una sonrisa amable, hasta la menor atención que recibe de sus hermanos y de quien sea… De manera especial lo vamos a hacer por amor, por amor a Dios a quien tanto debemos y a su Madre Santísima que tanto nos ama”.

Carta colectiva de Noviembre de 1970

Lo necesario para santificarnos…

1881 N.M. y los mandamientos (Tob 14,9)“No olvidemos hijos que, ante todo a la vida venimos para santificarnos y esta santidad es la que necesita la Santa Iglesia… necesita Dios Nuestro Señor. Preparación, instrucción, etcétera, no son sino medios para adquirir la perfección, solamente eso deben ser y nunca la finalidad”.

Carta colectiva desde Cuernavaca el 7 de abril de 1967.

Los frutos de una buena educación…

1515 Consejo 2015“Toda persona educada habla en voz moderada, con palabras suaves, amables, con la sonrisa en los labios y el amor en el corazón; un amor de caridad ante todo, un amor universal, sabiendo disculpar, disimular defectos ajenos que solo implican muchas veces defectos sin malicia, etc. Todo esto contribuya a una grande unión y a una paz llena de tranquilidad y seguridad.”

Cartas.

¿Qué ganamos con enojarnos?…

770 En clases 51“No me salen bien las cosas, no me entregan la revista a tiempo, no encuentro hechos los dibujos, mis ayudantes no llegan puntuales a la oficina. ¿Con enojarme se remedia todo de inmediato? Si siquiera se remediara, como que tendría razón. Pero, ni aún que se remediara tengo jamás derecho de ofender a mi Señor, menos aún cuando con eso saco ofenderle, ponerme nerviosa, enfermarme”.

Consejos.

Hogares felices…

“Los hogares que son felices, ahí donde los hijos son buenos, dóciles, amantes de sus padres, obedientes a las leyes de Dios y de la Iglesia, es porque lo aprendieron desde pequeñitos en el regazo de su madre y en las rodillas de su padre; ahí sus almas inocentes, fueron aprendiendo la práctica de las virtudes, el amor de Dios, la rectitud”.

Consejos, f. 1315.