Lo necesario para santificarnos…

1881 N.M. y los mandamientos (Tob 14,9)“No olvidemos hijos que, ante todo a la vida venimos para santificarnos y esta santidad es la que necesita la Santa Iglesia… necesita Dios Nuestro Señor. Preparación, instrucción, etcétera, no son sino medios para adquirir la perfección, solamente eso deben ser y nunca la finalidad”.

Carta colectiva desde Cuernavaca el 7 de abril de 1967.

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La preparación del misionero…

1628 MG_0815“Se preparan los Misioneros con una inmensa confianza en el que todo lo puede, con un abandono amoroso y total en su dulce Madre, con una vida intensa de oración, y con el estudio de las ciencias y de las artes, que les abrirá los corazones”.

Estudios y meditaciones.

La teología siempre es de hoy…

1297 Belia y Sara V.C. de El Tigre“No quisiera que vieras tus estudios de teología como algo «pasado» sino que siguieran siendo en ti una vivencia, y que esa tu gratitud hacia Dios y la congregación esté siempre presente, como creo que lo está. ¡Es tan bonita la gratitud! Pero cuántas veces escasea…

Carta colectiva desde Roma en julio de 1979.

Oración y estudio…

839 Novi 51 fragmento“Como veo que no va a ser posible que me dedique a los trabajos que pensaba hacer,  voy a dedicar todo el tiempo a la oración y a unas horas de estudio del inglés.”

Carta personal del 24 de abril de 1953.

Recomendaciones para ser un buen estudiante…

786 Madre“Sé siempre generoso, sencillo, dócil. Sé ordenado en tu método de estudiar… De pronto parece esto difícil, pero bien pronto experimenta el corazón la alegría del vencimiento realizado por amor; alegría mucho muy superior a cualquier otra alegría, como sin duda tú ya la has saboreado, cuando has tenido la valentía de vencerte”.

Carta a uno de sus sobrinos.

Oración y contemplación…

“La oración, en esa forma de oración y contemplación de las cosas celestiales a que tú me introdujiste, sin meditación de maestro, constituía toda mi dicha. Horas enteras tenía dedicadas a este exclusivo ejercicio de meditación las que prolongaba todo el día, en medio de mis ocupaciones, sin que nada fuese partte a impedirme la íntima comunicación contigo, ni aun el trabajo intelectual y las conversaciones”.

María ha escogido la mejor parte, f. 537.