Alas de paloma y ojos de águila…

2188 2.png“Da a mi corazón alas de paloma para volar a Ti en todo momento, y ojos de águila para tenerlos siempre fijos en Ti…”

Ejercicios Espirituales de 1933.

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Una valiosa intención…

2146 Un roble fuerte.jpg“Hago también intención de oír todas las Misas que se digan en el mundo entero mientras duermo, con intención formal de asistir a todas ellas y derramar esos bienes sobre las almas todas”.

Cartas colectivas.

Una llama ardiente…

2080  2017-01-24 a las 5.50.38 PM.png“Nuestras miradas se fundieron y al compenetrarse en un amor extático, al sentirme toda de mi amado y él todo mío, se infiltró en el fondo de mi ser el germen de la fecundidad divina, el germen de la fecundidad espiritual que desde entonces, a la manera que la abeja reina es fecundada una sola vez y eso le basta para siempre, así mi alma conoció a Dios, se enamoró de sus ideales y los hizo suyos propios. Desde entonces mi pequeñita alma vibra a los ideales de Jesús y las almas son su propia vida…”

Meditaciones.

Intimidades…

2050 pantalla 2016-12-22 a las 5.57.02 PM.png“¡Qué intimidades! No son para ser descritas. Y estas relaciones con mi Madre del Cielo continúan por todo el día. María no sale de mi corazón, porque ve que la necesita su Hijo, y, todos tres, negociamos, con el Padre Eterno, la salvación de las almas”.

Notas Íntimas.

María, Madre mía…

1216 Rosa y misión

“Pero lo que yo no puedo hacer porque soy ruin y miserable, apocada y buena sólo para echar a perder tu obra, ¡hazlo Tú Madre mía! Que te amemos todos como te amó San Juan, como te amó tu hijo Divino, venerándote y sirviéndote, sobre todo bajo la apariencia de Guadalupana, convertida en una de laos nuestros, escondiéndonos en el huequecito que dejan sus dos manos juntas, que así se unen para rogar por nosotros.”

Lira del Corazón, Segunda Parte, Capítulo X.

Discípulos…

856 Nuestra Madre y Paquito“¡Ah! Me imagino al divino Maestro, sentado, irradiando de su hermoso semblante paz, dulzura, amor. Se dirige a los discípulos presentes, pero su Corazón contempla al través de los tiempos a todos aquellos que habríamos de amarlo, que le entregaríamos nuestro corazón por entero, a aquellos por quienes tendría especial predilección, a aquellos en quienes su misericordia infinita haría un derroche de largueza”.

Meditaciones, f. 703

Un instrumento para la gloria de Dios…

“¡Cuán miserable me he encontrado! He comprendido que estoy infinitamente lejos de imitar a los santos en las virtudes. Verdaderamente me anonada, me confunde, me llena de humillación el que nuestro Señor se quiera servir de mí como de un instrumento para su gloria…”

Cartas.