En el apostolado…

2581 N.M. con un niño negrito.jpg“Jamás olvidemos que sólo Dios con su gracia llega a las almas y las mueve, por lo tanto que no se reduzca el apostolado nunca a la acción y a los medios empleados, son necesarias siempre la oración y la unión con Dios; nosotros no pasamos de ser meros instrumentos que Él se dignó utilizar”.

Convocatoria al Capítulo General Especial en marzo 25 de 1968.

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Instrumentos…

2393 post.NM.JPG“Sean instrumentos eficaces en las manos creadoras de Nuestro Señor, y así podrán salvarle muchas almas mediante su oración, sus sacrificios y su apostolado humilde y generoso”.

Carta colectiva desde San Antonio, Texas el 3 de octubre de 1953.

Instrumento del Señor…

2378 IMG_0845 copia.JPG“Ruego a nuestro Señor y a la Santísima Virgen que siempre te guíen y ayuden para que vayas caminando por el camino que él te ha trazado, o sea el servirse de ti para llevar su mensaje hasta los más apartados rincones de la tierra en donde él te permita vivir y así convertir los corazones para Cristo y que amen mucho a nuestro Padre Dios”.

Cartas.

Un instrumento…

2257 Vis. del Papa a México c.jpg“¿No quieres servirte de mí, como un instrumento para tu gloria, para llevar a tantas almas tu Santo Evangelio?”

Notas Íntimas.

Instrumento…

2166_3793.png“¿No quieres servirte de mí, como un instrumento para tu Gloria?”

Notas Íntimas, pág. 37.

Dios ora en nosotros…

2022 IMG_4979.PNG“El misionero, posesionado del sublime papel que la Iglesia le ha confiado, actuado perfectamente de lo que va a hacer, al ponerse en presencia de su Dios que lo ve y lo escucha, siente el anonadamiento de su ser, y sumergiéndose en ese abismo insondable, más lleno de confianza y amor a su Dios, atrae hacia sí ese otro abismo de infinita profundidad; y, compenetrados, fundidos, desapareciendo él como la gota que se pierde en la inmensidad del océano, es su Dios quien ora en él, es Él quien ruega al Padre Celestial”.

Lira del Corazón, Primera Parte.

Abandonarse en Dios…

2017 MG_4867.JPG“Me abandono llena de confianza en los brazos de mi Padre Celestial, a quien siempre he amado con especial ternura, y a Él encomiendo esta pequeña familia misionera que Él quiso hacer nacer en su Iglesia, de esta pobre, que se llama María Inés Teresa Arias, y precisamente porque no encontró en el mundo entero una persona, un instrumento más deleznable, más miserable, mas ruin, para que así fuera notoria, a la luz del mundo, que esta Obra la inspiró Él, la guió Él, no la dejó caer al abismo cuando sus enemigos allí la querían precipitar”.

Carta colectiva desde Roma el 2 de Mayo de 1973.