Consagración y testimonio…

2056 Ese pequeño Niño.png“El mundo hoy y siempre tiene necesidad de ver en nosotros personas que, creyendo en la Palabra del Señor, en su Resurrección y en la vida eterna, entreguen su vida terrena para dar testimonio de la realidad de este amor que se ofrece a todos los hombres.

Carta del 24 de diciembre de 1977.

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Echar la red…

1959-5302“Le he dicho como el Apóstol a Nuestro Señor: «Confiando en tu Palabra, echaré la red»”.

Carta colectiva de marzo de 1957 desde Tokio.

Jamás una palabra desabrida o áspera…

1953-pantalla-2016-08-04-a-las-12-32-16“Jamás una palabra desabrida o áspera pues temería deshonrar al Esposo Divino, que como Huésped de amor y de dulzura, vive en el fondo de tu alma”.

Lira del Corazón.

Caridad con los pecadores…

1951 2108.jpg“Nosotros, como misioneros. encontraremos grandes pecadores; cuanta caridad debemos tener con ellos, mediante la palabra inspirada de Dios, el sacrificio y la oración”.

Carta colectiva de Noviembre de 1977.

El misterio de la encarnación del Verbo…

1950 Captura de pantalla 2016-08-18 a las 8.55.50.png“El misterio de la encarnación del Verbo se realiza en el silencio, como todas las cosas de Dios, pero el Padre, con su mudo lenguaje, dejando descender sobre todas las obras de su creación un destello de su divinidad, parece decirnos en cada una de ellas: Yo te he dado mi Verbo, mi Palabra increada, mi amor esencial; toda la naturaleza lo proclama a voces; y con Él, te doy su Madre, la Madre purísima del Hijo, mi amadísima Hija, la purísima entre todas las criaturas salidas de mis manos creadoreas”.

Notas Íntimas.

Vivir solo de Cristo y para Cristo…

1784 Diava1 copia 2“Quisiera vivir solo de él y para él, como Magdalena, a sus plantas, escuchando las divinas palabras que salen de su boca, pendiente de esos labios que sólo tienen palabras de vida eterna”.

Estudios y meditaciones, f. 706.

La Palabra Divina…

1726 IMG_0200 (2)“Escuchando la palabra divina, penetrándose de ella, gustándola, rumiándola por el don de Sabiduría, viene el alma a despojarse del hombre viejo y a revestirse del nuevo, a hacer suyos los conceptos del Maestro, a apropiarse su lenguaje, sus sentimientos, sus modales. Llega a poder decir como san Pablo: «No soy yo quien vivo; es Cristo quien vive en mí».”

Estudios y meditaciones, f. 706.