Por los sacerdotes, por los pecadores, por la salvación de muchos…

2293 Vísperas.JPG“Santa Teresita… se sacrificó siempre… por la santificación de los sacerdotes, por la conversión de los pecadores, por la salvación de muchos no cristianos”.

Carta a una de sus comunidades religiosas, 1 diciembre 1970, f. .5229-5230.

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Por los niños…

2245 Sposo.jpg“En estos tiempos tan horribles para la niñez, deben los padres de familia poner ante sus hijos una muralla que los defienda de ese oleaje corrompido; y esta muralla no es otra que la oración”.

Carta a su hermana Lupita, 1 de enero de 1935.

Pedir con humildad…

2193 DVD_086[1].jpg“Hay faltas, que sólo requieren un impulso generoso para evitarlas, junto con la gracia de Dios que nunca nos la niega, cuando la pedimos con humildad”.

Carta colectiva desde Karuizawa, Japón. Mayo 14 de 1957. f. 3223.

Amar al Señor, de veras…

2110 Casa madre c.jpg“¡Ah Señor, quien te amara de veras, cuán lejos estaría de cometer pecados veniales! Porque te traería siempre presente, y tu dulce presencia, su oración continua, le libraría de esas miserias.”

Ejercicios espirituales de 1933.

te acordarás ya más de nuestros pecados, Señor…

2099 Mira.jpg“¡Ah Señor, qué grande es tu corazón! No te acordarás ya más de nuestros pecados, una vez que, arrepentidos de ellos, los hemos detestado, te hemos pedido perdón llenos de confianza y amor.”

Experiencias Espirituales, f. 530.

Acción de gracias…

2088-perpetuos-dic-14-1933“Me levantaba muy temprano y antes de las seis, ya estaba en la iglesia, hasta las ocho y media, ¡cuán dulce era mi acción de gracias! sentía tan vivamente a Jesús en mi corazón, con él me entretenía platicando hasta que tenía que volver a casa, y ya en ésta no perdía un momento su presencia, y platicando con él me pasaba todo el día, y el arrepentimiento de mis pecados sin cuento, venían a unirme más a él, lo veía tan dulce, tan amante, que no podía menos que arrojarme en su corazón”.

Cuenta de conciencia.

El martirio…

2086 Captura de pantalla 2017-01-24 a las 5.45.18 PM.png“¡Si nos concediera Dios la gracia de ser mártires! Qué dichosos seríamos, ¿verdad?  Pero para ello hay que fortalecer la fe, afianzarla en la esperanza, y realizarla en el amor, viviendo con las virtudes que le son características al cristiano, sin buscar novedades que solamente llevan a las almas sencillas por desfiladeros que las hacen caer en rebeliones, desequilibrios, murmuraciones, en fin, en pecados que mucho ofenden a Dios y traen al alma de mal en peor, hasta perder muchas veces la vocación. Al contrario, afiancémonos en ella, y vivamos lo que le hemos prometido. Nunca es tarde para empezar de verdad. Pidamos todos esta gracia”.

Carta colectiva, 22 de junio de 1969.