Cualidades muy valiosas…

2249  Recibimiento en la región c.jpg“Que ni siquiera de pensamiento ofendamos jamás a nadie, que seamos respetuosos, bondadosos, sinceros y sencillos con cuantas personas tratamos”.

Carta a Misioneras Clarisas de California, el 9 de octubre de 1962.

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Esperarlo todo de Dios…

2201 Con las primeras vocaciones.jpg“Qué no puede esperar una vil creaturilla, si con humildad pide al Dios omnipotente y misericordioso que la creó.”

Ejercicios Espirituales de 1933.

Dos abismos…

1218 Gardena 2012“Oh sí, misterio inefablemente grande que al atraer el abismo de mi pequeñez y miseria me ha hundido en él; los dos abismos se fundieron, el de Dios absorbió el mío, como el mar la gota de agua, quedándose mi alma en una plenitud de dicha, que no puede menos de traducirse en lágrimas. Pobrecitos los que no comprenden los misterios de tu amor, de tu perdón”.

Ejercicios Espirituales de 1962.

La importancia del autoconocimiento…

1117 Madre Inés y Vanclaristas (Prov 23,12)“Aprovecha mucho al alma el conocimiento íntimo y profundo de su nada y el recordar las infidelidades pasadas, para tomar de ahí ocasión de ser más humilde; y más confiada en Dios. Sus miserias sólo le servirán para arrojarse, llena de amor y de humildad, en los brazos de su Dios”.

Lira del Corazón, Primera parte, capítulo II.

El lado flaco…

778 Con las hijas y Van-Clar“A las personas tenemos que buscarles su lado flaco; compadecernos de sus defectos y disculparlos; sobrellevarlos con naturalidad, a las veces como algo irremediable, pero con paz. Son nuestros prójimos los que más nos ayudan a santificarnos; y a la vez, con nuestros propios defectos, ayudamos a ellos.”

Consejos.

Una persona de voluntad…

“El examen particular es un impulso hacia adelante, siempre adelante, por eso el alma va ganando siempre terreno, hasta llegar a ser: Una persona de Voluntad. Produciendo por este continuo ejercicio de vencerse, un esfuerzo creciente y sosteniendo ese esfuerzo por un sentimiento, por un ideal, se llegará, llegaré indefectiblemente, con la gracia de Dios y ayuda de María a la meta, a la cumbre, o cuando menos, tendré el consuelo de haberle manifestado mi amor a Nuestro Señor, en todos los momentos de mi vida.”

Ejercicios Espirituales de 1941, pág. 54.