El pesimismo…

“El pesimismo no da alegría ni libertad de espíritu. Hemos cometido una falta, hemos fallado: vamos a Jesús y arrojémonos en sus brazos misericordiosos pidiéndole perdón, y démosle el consuelo de decirle que, a pesar de nuestras fragilidades, le amamos sobre todas las cosas,que nos perdone, que nos ame más, para que a nuestra vez lleguemos a amarlo con un amor inmenso, del cual surjan los otros amores, que son solamente aquellos que, basados en la amistad, deben ser siempre sobrenaturales; o que basados en nuestros dolores por incomprensión, por comprobar no toda la aceptación que desearíamos, por considerarnos nosotros mismos miserables e insignificantes, necesitamos el amor de Jesús, y en él, la comprensión de todo lo que él ha sido para nosotros, y de lo mucho que espera, puesto que, quien más ha recibido, más tiene que rendir”.

Carta colectiva de Mayo de 1978, f. 4337.

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