Abandonarse a la infinita misericordia de Dios…

2307 Con hermanas de misión Japón.jpg“Las vicisitudes de nuestra existencia nos mueven y nos revuelcan. Se levantan encrespadas hasta que nosotros, reconociendo nuestra nada, nuestra flaqueza, nos resolvemos a no pensar en nosotros mismos y nos abandonamos por entero en la infinita misericordia de Dios”.

Carta Colectiva, Los Ángeles, abril 22 de 1953. f. 3086.

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Amar al Espíritu Santo…

1818 Dones“Quiero amar al Espíritu Santo con fuerza y ternura, pedirle siempre su amor y sus luces, recurrir a él en todos los casos, sobre todo en aquellos de difícil solución”.

Experiencias Espirituales, f. 486

En tí confío…

1768 MADRE INÉS-JAPÓN“Sí dulcísimo Jesús en ti confío: pero déjame que te diga lleno de confianza en las horas angustiosas: sálvanos Señor que perecemos. No porque sienta que el fracaso será irremediable, sino solamente, para que veas que, si tú no lo haces todo, si tú no inclinas todos los corazones hacia ti, si tú no los llenas de tus gracias, si tú no eres el Director, el sostén, el apoyo, todo, estamos seguras fracasará la Obra”

Ejercicios Espirituales de 1950.

El alma apostólica esta siempre unida a Dios…

1735 Diapositiva2“El alma de todo apostolado, el alma contemplativa, es la que ha llegado a la íntima unión contigo, en cuanto es posible en esta vida, y a nuestra condición de viandantes. El alma que te sabe encontrar y amar, en todos los sucesos prósperos o adversos, que te agradece continuamente tus beneficios; el de la creación, conservación, gracia santificante…”

Experiencias Espirituales.

Dios nunca abandona al que ha llamado…

1694 Huida a Egipto“En los primeros años de mi conversión el Señor se dignaba en su infinita misericordia vivir tan íntima y amorosamente con su miserable chiquilla, que el día entero era de constante y dulce oración aun estando en visitas y en medio de las más grandes angustias del corazón”.

Experiencias Espirituales, f. 445

Para vencer la impaciencia…

1591 Diapmtrferytfositiva1“Con tu gracia Jesús mío, en todos estos casos propicios para la impaciencia que se me presenten, quiero recordarte a ti, en medio de aquellos pecadores, con tu paciencia inalterable, para ser siempre como tú, paciente y manso; con un carácter siempre igual, sonriente y tranquilo, aunque las olas furiosas estallen contra mi barquilla”.

Ejercicios Espirituales de 1933.