La paz interior en medio del quehacer…

2163 Reliquia.PNG“He tenido mucho quehacer y muchas congojas, pero llena de paz y de adhesión a su adorable voluntad”.

Carta al director espiritual el 15 de abril de 1949. f. 168.

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Almas, muchas almas…

“¡Cómo quisiera proporcionar a mi Dios el consuelo inmenso de llevar a sus brazos un pecador arrepentido! Dame almas, Jesús, muchas almas, paraofrendártelas a Ti”.

Experiencias Espirituales, f. 476.

Servidores de los demás…

“Cuánto ama nuestro Señor a las almas que tratan de ocultar sus dones para no ser admiradas. Pero que los ponen al servicio de sus semejantes, precisamente para servir. Eso somos todos:  servidores de los demás.”

Carta colectiva desde Roma, noviembre de 1969, f. 3843.

 

Celo por la salvación de las almas…

“No hay un alma que haya llegado a la unión con Dios, a la plenitud de la contemplación, que no sienta sus entrañas devoradas por el celo de la salvación de las almas”.

Lira del Corazón, cap. XVII.

Ser perfectos…

“No necesitamos hacer cosas grandes y maravillosas para llegar a ser perfectos; únicamente nos pide el Señor, que acatemos sus designios, que besemos su mano cuando nos hiere, que sepamos agradecerle las penas que nos manda, puesto que todas van encaminadas a nuestro perfeccionamiento, que le demos gracias, no sólo en las alegrías y prosperidad, sino también en las mortificaciones, en los quebrantos de la vida, en nuestros íntimos sufrimientos. ¿Verdad que es así como lo hacen? Cuánta gloria le dan a Dios”.

Carta Colectiva del 19 de noviembre de 1970.

A la santidad en las cosas pequeñas de cada día

“Acuérdese, Hermano […], que le dije que el termómetro de nuestro progreso espiritual será la santidad de su vida. Cómo debe ella parecerse a la de su divino Modelo, ya que es tan grande la carga que usted, por amor, se ha echado a cuestas. Cuando me lo imagino yendo a posesionarse de su escoba para barrer los claustros, sacudiendo, cocinando, cosiendo, etc., etc., recuerdo mi dulce vida de novicia y joven profesa, llena de tranquilidad y paz, aunque cargada de trabajos manuales, en los cuales mi alma se engolfaba en Dios. Ahora todo es diferente, pero como estoy segura de que es la voluntad de Dios, no querría lo primero, aunque para mi gusto espiritual aquello es lo más deleitoso y apetecible”.

Carta personal a un religioso, Cuernavaca, febrero 4 de 1954.

Unión con Dios entre el quehacer…

“Mi unión con Dios la he tenido como más tranquila en estos días; será que no he tenido tiempo suficiente para meditar entre el día, pues creo que si abriese los santos Evangelios, quería engolfarme en ellos, vivir sólo como María, a los pies del divino Maestro, y he tenido mucho quehacer y muchas congojas, pero llena de paz y de adhesión a su adorable voluntad”.

Carta al director espiritual el 15 de abril de 1949. f. 168.