El valor de los recuerdos…

1206 Portsles Ixtlán“Mi imaginación y mi memoria evocan recuerdos hermosísimos: unos preñados de alegría, de nostalgias de Dios: otros de dolorosas angustias, de penas indecibles, de amarguras. Toda esta amalgama es indispensable, necesarísima en el orden a la santificación.”

Ejercicios Espirituales de 1950.

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Nuestra miseria atrae la misericordia de Dios…

1121 positiva1“No nos asustemos pues, cuando Dios permite que nuestra alma se revuelva, cuando tengamos que soportarnos a nosotros mismos, cuando parezca que estamos abandonados a nuestras propias fuerzas. Descendamos al fondo de nuestro corazón en donde duerme Jesús, en donde se ha quedado suframos con él, vivamos unidos a él, amando nuestra miseria, que es la que atrae su misericordia, pero vigilantes para no ofenderle con ninguna falta voluntaria, por mínima que sea”.

Consejos.

 

Una recomendación para los copilotos…

702 Los quiero

“Mucho les recomiendo que, cuando van a las misiones, el compañero del que maneja no vaya siempre del todo callado, pues expone al chofer a que, de aburrición, se duerma y vayan a verse con Dios rápidamente”.

Carta colectiva de febrero de 1961, f. 3464.

Recuerdos del monasterio…

Aquella casa“Esta santa casa tiene para mí un no sé qué de recogimiento: en ella viven mis recuerdos, desde que, escuchando el «Audi Filia»… ¡mi alma buscó a solo Dios y se consagró a él para siempre en este jardín seráfico, en donde se fraguó, se caldeó, vivió mí vocación!”

Ejercicios Espirituales de 1950, f. 877.