El compendio de las maravillas de Dios…

2131 La Custodia.jpg“He ahí la adorable Eucaristía, que es la cifra y compendio de todas las maravillas de Dios”.

Lo que me dice el cuadro de la anunciación.

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Confesarse para recobrar la gracia de las virtudes…

1235 IMG_0151 copia“Nuestros pecados los dejamos hoy todos en tu purísimo Corazón y nos engalanamos con todas tus virtudes, como si fueran nuestras propias, para que así nos presentes a tu divino Hijo, y le ruegues nos dé, aquella bendición de primogenitura, que Isaac, dio a su hijo Jacob por medio de su madre”.

Viva Cristo Rey.

La recompensa del misionero…

726 En Casita junto a ella

El Misionero no espera ninguna recompensa en esta vida, pues DIOS ES SU HERENCIA, y de El recibe en cambio de sus sacrificios tan intensas con­solaciones, tan íntimos consuelos, tan dulces alegrías, que se siente in­finitamente dichoso con la sola posesión de Dios; no anhelando cada día, sino amarlo más y más, y probarle su amor con su abnegación y su constante inmolación.

Consejos y Reflexiones.

Una recomendación para los copilotos…

702 Los quiero

“Mucho les recomiendo que, cuando van a las misiones, el compañero del que maneja no vaya siempre del todo callado, pues expone al chofer a que, de aburrición, se duerma y vayan a verse con Dios rápidamente”.

Carta colectiva de febrero de 1961, f. 3464.

Los días de retiro…

613 N.M. y Cruz

“¡Que se haga en mí la santísima voluntad de mi Dios! Yo no quiero otra cosa que agradarlo; anhelo estos días de retiro, no para mi consuelo, sino para mi reforma interior, no para estar contenta, sino para que él esté contento; no para gozar con sus consolaciones divinas, sino para comprarle almas”.

Ejercicios Espirituales de 1944, f. 873.

Un rayito de luz para vencer el amor propio…

598 N.M. prof

“Muchas veces nuestro amor propio nos hace ver montañas en un granito de arena. Después cuando entra la reflexión, cuando Dios nuestro Señor nos da un rayito de su luz para comprender la verdad, vemos que andábamos en tinieblas, aun cuando entonces nos parecían verdades”.

Carta a una de sus hermanas en 1950.