No engañarse…

1834 Diapositiva1 4“Que nadie se llame a engaño, exponiéndose a ilusiones utópicas o a descender de las exigencias del «reino de Dios», a la comodidad de las «instalaciones terrenas». ¡Pudiera darse la inmensa desilusión de quienes pretendieran rechazar la cruz!

Carta colectiva del 17 de marzo de 1968.

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Venga a nosotros tu Reino, Señor…

1665 Advent 566“Que venga a nosotros, a lo íntimo de nuestro corazón, el Reino de Dios, por la intimidad con él, por la práctica de las virtudes, por nuestra caridad con el prójimo y que este Reino se extienda a las almas todas, especialmente a aquellas desgraciadas que hasta ahora no han tenido la dicha de conocer el nombre de Dios y por lo mismo, que no gozan de los bienes prometidos a sus hijos”.

Estudios y meditaciones.

Oraciones confiadas para salvar al mundo entero…

1234 N.M. prof“El Señor escucha siempre las oraciones confiadas; y, desde que él me separó del mundo, aun cuando vivía en él, rogaba y rogaba con gemidos del alma, con ansias vehementísimas, por que su Reino se extendiera, porque me diera en herencia todas las naciones, para él”. 

Carta al director espiritual el 6 de diciembre de 1955.

Amar inmensamente y abrazar al mundo entero en Cristo…

1088 IMG_0397“Son unas ansias de amar inmensamente, de confiar sin medida, de sufrir sin descanso por las almas, de entregarme totalmente a su divino amor y hacer que él reine absoluta y exclusivamente en este pequeñito corazón que sólo a él pertenece. Estos sentimientos hacen sufrir y gozar; sufrir por no amar a Dios como él se merece, por no saber vivir tan etrechamente unida a él, que ni por un momento se apartara su memoria de la mía. Y gozar porque el alma no puede menos que lanzarse en raudo vuelo hasta ese Corazón adorable, cuya misericordia tanto se goza en perdonar. ¡Cuyo amor tanto desea comunicarse, cuyo celo tanto desea abrazar al mundo entero!”

Ejercicios Espirituales de 1951.

 

La incógnita de la pobreza…

1047 2013-07-30-13.29.33“¿Cuál será esa incógnita de la pobreza? El depender, más que nada de la divina Providencia. Estar siempre seguros, como lo hemos estado, que jamás nos faltará nada si ante todo buscamos primero su reino, entonces, todo lo demás, nos llegará por añadidura”.

El testimonio en el mundo de nuestra entrega a Cristo

Misioneros de Cristo…

“¿Cómo era Cristo? ¿Cómo actuaba? ¿Cómo oraba? ¿Cómo platicaba con su Padre? esto es vivir el santo Evangelio, vivir la misma vida de Cristo ¿Cómo misionaba Cristo? así se debe formar el misionero, alegre, sencillo, con señorío como Jesús, tierno, sensible, amable, sufrir con los que sufren, dar la esperanza, dar la vida a cada momento”.

Carta a un Misionero de Cristo desde Roma el 7 de julio de 1980.

Los caminos de Dios para la misión…

“¡De verdad que los caminos de Dios son desconocidos. Retrocediendo, contemplo primero mi vida de muchacha frívola, y encuentro que desde entonces nadie me pudo saciar. Me parecían todos tan poca cosa. ¡Abracé la vida contemplativa para que sólo él me conociera, para vivir sola para él, y él me saca de mi retiro y me entrega ésta obra suya que, si no fuera por su inmensa bondad, todo lo hubiera yo echado a perder! Pero él escucha siempre las oraciones confiadas; y, desde que él me separó del mundo, aun cuando vivía en él, rogaba y rogaba con gemidos del alma, con ansias vehementísimas, por que su Reino se extendiera, porque me diera en herencia todas las Naciones, para él.”

Carta a su director espiritual desde Cuernavaca, M. México el 6 de diciembre de 1955.