Cualidades muy valiosas…

2249  Recibimiento en la región c.jpg“Que ni siquiera de pensamiento ofendamos jamás a nadie, que seamos respetuosos, bondadosos, sinceros y sencillos con cuantas personas tratamos”.

Carta a Misioneras Clarisas de California, el 9 de octubre de 1962.

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Fragilidad…

2214 DSC04977.JPG“Señor, Señor; de veras, de veras; a pesar de mi fragilidad, Tú ves cuan sincero y cuán grande es mi deseo de amarte y servirte, como lo han hecho los santos…”

Ejercicios Espirituales de 1933.

Sencillez, trabajo y sinceridad…

2087 Siempre sonriente.jpg“Perdónenme, en primer lugar, porque no les conteste de uno por uno. Aunque sí, a uno por uno bendigo siempre y les encomiendo en mis pobres oraciones. He tenido bastante trabajo, ya que estamos en esta casita muy poquitas, y aparte de que es mucha la correspondencia que llega, hay otras varias cosas urgentes y para el bien del instituto, que hacer. Sigo contando con sus oraciones, gracias.

Carta colectiva, Roma, a 24 de Julio de 1969.

 

Decidirse a empezar…

1972-maria-ines-teresa-12“Empezar con bríos, con sinceridad, sin desalientos en vista a las caídas, con entera generosidad; que Dios no se dejará vencer en ella. Producir un esfuerzo creciente y sostenerlo por el resorte moral de un sentimiento”.

Ejercicios Espirituales de 1941.

Monedas de inmenso valor…

1872 Captura de pantalla 2016-06-02 a las 17.53.02“Él quisiera en todos y cada uno sus monedas de vencimientos, de amor muy grande a Dios nuestro Señor, de caridad benévola, de sinceridad y perfecta rectitud”.

Consejos.

Una vida sin dobleces…

1358 Entre hojas“Nada de caprichitos, nada de dobleces, que en nuestra vida todo sea sinceridad, sencillez, alegría de vivir en el amor de Jesús que ama a las almas veraces, sin trabas, humildes”.

Carta colectiva de febrero de 1977.

Cuando se ora con lágrimas…

1243 IMG_2012“Qué dulce, qué tranquila, qué efusiva, qué filialmente audaz y qué humilde es mi oración, cuando mi alma ha pasado por una humillación merecida o inmerecida. Me sucede entonces llorar a raudales, no por despecho, sino por amor, por contrición; son lágrimas que refrigeran, que purifican, que me llevan a mi Dios, pues él en su corazón las recibe.

Ejercicios Espirituales de 1936.