El alma en paz…

2896 miras.jpg“Desde que Jesús me eligió, desde que me enamoré de él, desde que él fue mi todo, mi alma se estableció en la paz, de la que jamás ha salido, ni aún en épocas de grandes luchas y tribulaciones”.

Carta a su director espiritual, 18 abril 1948.

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Cuando llegue la tribulación…

2399 Captura de pantalla 2016-12-22 a las 5.38.30 PM.png“Cuando llegue la tribulación, cualquiera que sea, sepamos que Dios la permite, y quiere de nosotros, como de su Hijo Jesús, una total entrega a su adorable voluntad, sin que esto nos haga vacilar en nuestra vocación, al contrario, que nos una más entre sí y a Dios. Esto se lo pido constantemente”.

Crónicas.

Dios nos sostiene…

1805 2892213874.jpge“Es muy cierto que cuando abundan las tribulaciones, las reprensiones, las humillaciones, las incomprensiones, tú Dios mío, sostienes con tu brazo poderoso”.

Cinco cuadernitos.

Animarse siempre…

1244 IMG_0762“Nada de desalientos, ni de tristezas, ni de apachurramientos”.

Carta a dos religiosas, Cuernavaca, septiembre 6 de 1955.

Todo se supera con la gracia de Dios…

1210 Cristo reinará“Dame almas Jesús, y dame las penas y trabajos que quieras! No hay miedo de que los abandone, mientras no me falte tu gracia”.

Notas Íntimas.

Prepararse para el combate…

1205 misionera“Ahora no hay combates en mi alma; pero como esta vida es vida de lucha, y nunca el alma puede estar sin tribulación, vendrán sin duda, las penas y las angustias, en la forma que él quiera, y para las cuales debo estar apercibida, si no quiero sucumbir en ellas”.

Ejercicios Espirituales de 1940.

Lo que es Dios para el hombre pecador…

1041 Con el Buen Pastor“La ovejita teme quizás que la castigue; pero nada de eso, lleno de amor la toma en sus brazos, luego, poniéndola sobre sus hombros, para evitarle el cansancio del regreso, vuelve al aprisco. Y, ya sabemos la continuación de la parábola. Esta y la del Hijo Pródigo, nos dan una idea exacta de lo que es Dios para el hombre pecador. Sólo el Verbo de Dios pudo pintarnos con tan ricos colores la grandeza, la sublimidad, la ternura de su amor por los hombres, sus pobres criaturas”.

Lira del Corazón, Primera parte, Capítulo XIX.