Dios nos sostiene…

1805 2892213874.jpge“Es muy cierto que cuando abundan las tribulaciones, las reprensiones, las humillaciones, las incomprensiones, tú Dios mío, sostienes con tu brazo poderoso”.

Cinco cuadernitos.

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Animarse siempre…

1244 IMG_0762“Nada de desalientos, ni de tristezas, ni de apachurramientos”.

Carta a dos religiosas, Cuernavaca, septiembre 6 de 1955.

Todo se supera con la gracia de Dios…

1210 Cristo reinará“Dame almas Jesús, y dame las penas y trabajos que quieras! No hay miedo de que los abandone, mientras no me falte tu gracia”.

Notas Íntimas.

Prepararse para el combate…

1205 misionera“Ahora no hay combates en mi alma; pero como esta vida es vida de lucha, y nunca el alma puede estar sin tribulación, vendrán sin duda, las penas y las angustias, en la forma que él quiera, y para las cuales debo estar apercibida, si no quiero sucumbir en ellas”.

Ejercicios Espirituales de 1940.

Lo que es Dios para el hombre pecador…

1041 Con el Buen Pastor“La ovejita teme quizás que la castigue; pero nada de eso, lleno de amor la toma en sus brazos, luego, poniéndola sobre sus hombros, para evitarle el cansancio del regreso, vuelve al aprisco. Y, ya sabemos la continuación de la parábola. Esta y la del Hijo Pródigo, nos dan una idea exacta de lo que es Dios para el hombre pecador. Sólo el Verbo de Dios pudo pintarnos con tan ricos colores la grandeza, la sublimidad, la ternura de su amor por los hombres, sus pobres criaturas”.

Lira del Corazón, Primera parte, Capítulo XIX.

Tribulaciones y sufrimientos…

823 N.M. oración colecta“Ya sé que deben pasar tribulaciones. Así es toda misión. ¿Qué no las pasó Nuestro Señor y su Sma. Madre? Bendito sea él que nos proporciona que sufrir. Si no fuera por el sufrimiento nos haríamos, muy comodinos, nos apegaríamos a las cosas de la tierra, no anhelaríamos ir al cielo. Y, acabaríamos por olvidarnos de Dios”.

Consejos.

“Sí hijas, en esta vida todo llega y pasa; sólo Dios permanece siempre; él es la única realidad, el in­mutable, el ser infinito, en todas sus perfecciones, y tendremos una fuerza poderosa, que nos vendrá de él, para vencer todas las tentaciones y superar todos los obstáculos, por duros que nos parezcan. El prin­cipio de toda misión, siempre es duro, pero tiene el mérito de haber abierto la brecha, de haberse ofren­dado a Dios N. Señor con todas las potencias de su alma”.

Carta a unas religiosas desde Tokyo, en julio 7 de 1962, f. 3536