Para ir a las misiones…

2582 Madre Inés y mundo.jpg“¿Quiénes son las personas abocadas a ir a misiones entre no fieles? Las personas que saben convivir con alegría, paz y concordia con sus hermanos. Las que no hacen la vida difícil a quienes conviven con ellas; las que son dóciles y cumplen con toda responsabilidad sus deberes… los que aman su vocación, la defienden y la cultivan por todos los medios lícitos”.

Carta colectiva de octubre de 1968.

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Amor a la Iglesia…

2576 Captura de pantalla 2018-05-25 a la(s) 14.16.58.png“Amemos siempre a la Santa Madre Iglesia, a la familia misionera que nos ha hecho realizar nuestra vocación y correspondamos con todas nuestras fuerzas, a lo que nos piden de santidad, que es precisamente a lo que nosotros libremente nos hemos comprometido”.

Carta colectiva de mayo de 1972.

Urge que Cristo reine…

2574 Captura de pantalla 2018-05-25 a la(s) 14.16.43.png“Es hoy más que nunca cuando «Urge que él reine», demostremos nuestra oración, nuestra entrega, viviendo intensamente nuestra vocación”.

Carta a las Misioneros Clarisas de Japón el 28 de agosto de 1971.

El anhelo de ser santos…

2534 18953052_10155040047919401_2831774338032786363_n.jpg“¿No es verdad que todos, absolutamente todos, al dar a nuestro Señor el sacrificio de dejar a los nuestros, de renunciar a todo lo que de bueno podría habernos ofrecido el mundo, lo hicimos porque deseábamos ser santos?”

Carta de noviembre 17 de 1967.

En la herida de su adorable corazón…

2504 Invitación a orar.jpg“Hubiera querido que él me metiera por la herida de su adorable Corazón y no salir más de allí; por eso mi entrega fue plena, absoluta, irrevocable”.

Reminiscencias de mi toma de capelo

El Esposo de sangre…

2494 A sus pies.jpg“El pensamiento de que estoy unida a un Esposo de sangre me animará a estar siempre clavada en la cruz”.

Meditaciones.

Atracción…

2476 2018.JPG“Cuando Él me atrajo sobre su pecho, cuando dijo a mi oído las dulces palabras de su amor, vi que había encontrado el único amor que podía saciarme, el único que podía hacerme feliz. No necesité más; se lo di por entero; por una providencia amorosa suya pude entregarle un corazón virgen, que jamás había pertenecido a criatura alguna; y se lo entregué con esa donación total, absoluta e irrevocable, como a mi único Dueño”.

Escritos, Doc. 252, f. 506.