No ser del montón…

Quiera Dios hijos que cada uno nos resolvamos a no ser…del montón. Que feo se oye, ¿verdad? Gracias a Dios hay almas que tienen grandes ideales de perfección; no nos quedemos nosotros medianos. Qué tristeza nos va a dar a la hora de nuestra muerte, cuando todo se ve con tanta claridad.

Carta colectiva desde Naka Karuizawa, Japón en mayo 14 de 1957, f. 3232.

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