Pan sobrenatural…

2211 María y la Eucaristía.jpg“Pan sobrenatural que sustenta nuestra alma, que la hace fuerte contra las tentaciones del demonio, que la vigoriza para la práctica de las virtudes, que penetra hasta sus más ocultos senos para llenarla toda de Dios”.

Estudio sobre la Regla y el Evangelio.

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Ganar corazones para Dios…

2072 Foto distinta.jpg“Con la caridad, con el amor se ganan los corazones”.

Estudio sobre la Regla, p.249, fol.681

La fe legada por Cristo…

1413 María Inés Teresa enamorada de Cristo“¡Oh poder divino! ¿Qué Iglesia ha podido subsistir a través de tantos siglos, conservando, incólume la fe legada por su divino Fundador? Y ¿qué religión, si es que las otras pueden llamarse religiones, puesto que no son verdaderas, hubiera podido subsistir, si hubiese sido combatida tan terriblemente como lo ha sido el cristianismo, aun en sus principios, aun cuando su Fundador estaba todavía en este mundo?”

Estudio sobre la Regla y el Evangelio.

Un reto…

1225 Como 1967 Cambio Noviciado a Grevilias con N.M.“¡Qué campo tan extenso por recorrer el de los preceptos y consejos evangélicos!”

Estudio sobre la Regla y el Evangelio.

Santos de su devoción…

1220 Beatificación“Hemos de hacer ciertamente el bien a quienes nos aman, pero de una manera especial, más exquisita si cabe, a aquellas personas que se manifiestan descontentas de nosotros, que, con sus palabras, o acciones nos dan a conocer que: no somos santos de su devoción”.

Estudio sobre la Regla y el Evangelio.

 

La flor y nata de la perfección evangélica…

985 Con Esthela Gonzalez 5“Guardar el Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo, viviendo en obediencia, pobreza y castidad. Muy pocas palabras, pero en ese compendio está la excelencia de la vida religiosa; el meollo, la flor y nata de la perfección evangélica”.

Estudio sobre la Regla y el Evangelio.

Intensidad de amor…

654 Con la Madre. Ma. de la Inmaculada 1976

“Las penas de la enfermedad, los dolores, la congoja moral, las molestias, deben llevarnos continuamente al pie de la cruz del Salvador; y ahí, con él, en unidad de sentimientos, en una fusión de corazones, con el alma henchida de agradecimien­to, de amor, de contrición, ofrecer al Padre celestial, en unión de los martirios del Hijo, todo lo que se padece, pero con la mayor intensidad de amor”.

Estudio sobre la Regla y el Evangelio, f. 685.