Fusión de corazones…

1809 IMG_0303 2“En ese día ¿lo recuerdas Jesús? se fundieron nuestros corazones: el tuyo sapientísimo, divinísimo, amorosísimo, purísimo, con el mío tan ruin, tan miserable, tan frío, tan seco; pero al contacto del tuyo el hielo se trocó en fuego, la peña se rompió manando de ella agua en abundancia, agua capaz de purificar ese corazón, que en adelante no querría pertenecer más que a su Amado”.

Misercordias Domini in aeternum cantabo.

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El pan eucarístico…

1532 Beata María Inés y Pan Eucarístico“¡Qué de fuerza, de energía, de consuelo, de paz, de tranquilidad, de sosiego, de abandono, de impulsos generosos de trabajar por la gloria de Dios, y de ardientes deseos de la propia santificación, no trae consigo el pan eucarístico!”

Misericordias Domini in aeternum cantabo.

Corresponder a la gracia de Dios…

1527 Beata María Inés y niños 4“Quisiera corresponder a tus gracias, narrando a todos tus magnificencias envueltas en esa tu ternura y delicadeza divinas, que arrebatan los corazones, enamorándolos de ti”.

Misericordias Domini in aternum cantabo.

Menos que un mosquito…

714 Con un obispo en Japón 2346

“Yo soy menos que un mosquito; pero contigo Jesús mío, seré grande, con esa grandeza divina que levanta a las almas por encima de sus miserias, para llevarlas, por sola misericordia, a las regiones de lo sobrenatural, en donde se respira ese ambiente de virtudes, de vencimien­tos, de caridad, de amor exclusivo a ti. Si tú te sirves de este mosquito, para llevar a lejanos países la noticia de tu nombre, el mosquito hará maravillas, y muchos cantaremos eternamente tus misericor­dias”.

Misericordias Domini in aeternum cantabo, f. 502.

Cantaré tus misericordias…

“Cantaré Señor, tus misericordias. Las cantaré también en la deliciosa frescura de las brisas perfumadas, en la dulce nostalgia de una noche estrellada, en la majestad de los bosques, en la paz y silencio de los campos, en la hermosura de los sembradíos, en la inmensidad de las montañas, en la profundidad de los precipicios, en todo aquello en donde se ha detenido la mano de Dios, dejándonos su vestigio, su huella luminosa”.

Miericordias Domini in aeternum cantabo, f. 502.

Cantaré las misericordias del Señor…

“Sí, eternamente cantaré las misericordias del Señor para conmigo, pues me ha colmado de ellas, con ellas me ha precedido desde antes de venir a este mundo, y durante mi vida me ha seguido a todas partes, haciéndomelas sentir en un día memorable, exquisitamente tiernas, inmensamente grandes, desbordantes de amor…”

Misericordias Domini in aeternum cantabo, f. 501.

Instrumento de la misericordia divina…

“Yo soy menos que un mosquito; pero contigo Jesús mío, seré grande, con esa grandeza divina que levanta a las almas por encima de sus miserias, para llevarlas, por sola misericordia, a las regiones de lo sobrenatural, en donde se respira ese ambiente de virtudes, de vencimien­tos, de caridad, de amor exclusivo a ti. Si tú te sirves de este mosquito, para llevar a lejanos países la noticia de tu nombre, el mosquito hará maravillas, y muchos cantaremos eternamente tus misericor­dias.”

Misericordias Domini in aternum cantabo, f. 502.