Arrojarse en el divino corazón…

2218 IMG_3015.jpg“El arrepentimiento de mis pecados sin cuento, venían a unirme más a él, lo veía tan dulce, tan amante, que no podía menos que arrojarme en su corazón”.

Experiencias Espirituales p. 8, f. 450.

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Pedir con humildad…

2193 DVD_086[1].jpg“Hay faltas, que sólo requieren un impulso generoso para evitarlas, junto con la gracia de Dios que nunca nos la niega, cuando la pedimos con humildad”.

Carta colectiva desde Karuizawa, Japón. Mayo 14 de 1957. f. 3223.

Acción de gracias…

2088-perpetuos-dic-14-1933“Me levantaba muy temprano y antes de las seis, ya estaba en la iglesia, hasta las ocho y media, ¡cuán dulce era mi acción de gracias! sentía tan vivamente a Jesús en mi corazón, con él me entretenía platicando hasta que tenía que volver a casa, y ya en ésta no perdía un momento su presencia, y platicando con él me pasaba todo el día, y el arrepentimiento de mis pecados sin cuento, venían a unirme más a él, lo veía tan dulce, tan amante, que no podía menos que arrojarme en su corazón”.

Cuenta de conciencia.

La gracia de la confesión…

2029 IMG_3943.JPG“Aunque el alma haya pecado mortalmente y con esto se haya convertido en un lodazal infecto, en el momento en que se arrepiente, viene la gracia a hermosearla; hace desaparecer de ella toda mancha, dejándola tan pura y tan bella, que atrae las miradas de complacencia de la Santísima Trinidad”.

Ejercicios Espirituales de 1941.

Llorar por las faltas…

2024 IMG_5053.PNG“¡Qué dulce se vive cuando el alma no se inquieta por sus faltas, sino que humildemente las llora en brazos de Jesús! Entonces todo queda perdonado y olvidado; y saca aún el alma mayores bienes para sí, ya que solo Dios puede sacar bienes de los mismos males”.

Ejercicios Espirituales de 1943.

Arrepentimiento…

1991 Gonzalez3.jpg“Dichosos nosotros si encontrándonos pecadores, que hemos fallado, sabemos arrepentirnos con verdadero dolor, y nos arrojamos, confusos sí, pero llenos de esperanza y arrepentimiento en los brazos de Jesús, que es todo misericordia y allí lloramos nuestros errores, le pedimos perdón, lo desagraviamos y empezamos con su gracia una vida nueva de fervor, de entrega, de amor, viendo en cada una de las virtudes que posee para no solamente estimarlas, sino diré, sobreestimarlas, puesto que, a pesar de sus defectos que puedan tener, son hijas de Dios”.

Colectiva de octubre 4 de 1969 desde Madrid.

Nuestro Señor perdona y olvida…

1986 Arbol.png“Nuestro Señor olvida para siempre, como si jamás se hubiesen cometido, todas las faltas de las que nos hemos arrepentido”.

Ejercicios Espirituales de 1941.