Encomiendas…

2230 Primeros años.jpg“Al recibir cada uno su encomienda u oficina, la llevará a cabo con gran espíritu de fe, con grandes deseos de que su trabajo se convierta en monedas por las almas”.

Carta Circular de febrero de 1957, f. 5520.

Monedas para comprar almas…

2229 1960 mayo N.M. regresa de Japón con Panchita.jpg“Que yo sepa sacar de estas cruces las monedas de oro, con que compraré innumerables almas”.

Experiencias Espirituales, f. 464.

Monedas por las almas…

2181 _4992.PNG“Todo lo que gano de monedas, en el orden espiritual, al momento, lo negocio con mi Madre santísima por todos los intereses de Jesús”.

Postula me et dabo tibi gentes…

Monedas de inmenso valor…

1872 Captura de pantalla 2016-06-02 a las 17.53.02“Él quisiera en todos y cada uno sus monedas de vencimientos, de amor muy grande a Dios nuestro Señor, de caridad benévola, de sinceridad y perfecta rectitud”.

Consejos.

Enamorarse de Dios hasta darlo todo…

1192 Mausoleo 00131“El celo de tu casa me devoraba las entrañas. La gratitud por los beneficios recibidos desbordaba de mi corazón convirtiendo en monedas mis acciones todas, desde las más costosas a la naturaleza, hasta las más triviales. Ese celo se convirtió en un fuego que me hacía pasar por un muy dulce martirio”.

Hija, ¿me amas? apacienta mis corderos.

 

El deseo de «comprar» almas y la consagración plena…

1191 En el cielo“Del deseo de comprar muchas almas para Dios, me vino el anhelo de consagrarme a las misiones entre infieles, dando a éstos, en las mismas prácticas de devoción y horas de oración que aquí tenemos lo que mi alma les puede dar; y, en las horas libres del día, un apostolado laborioso, sin escatimar, penas, privaciones, incomodidades ni trabajos; en esto les daré mi corazón”.

Ejercicios Espirituales de 1944.

Misionera por las almas sacerdotales…

1185 Danos mas sacerdotes“Siempre, siempre me han entusiasmado las misiones; he sentido, sobre todo desde mi conversión, una sed ardiente de ser misionera, pero de serlo a lo divino, comprarle muchas almas a él, y sobre todo… almas sacerdotales”.

Carta al director espiritual en 1942.