Acrecentar la confianza…

1759 _4233“Inflama más y más mi confianza: acreciéntala Jesús mío, hasta lo infinito, quiero confiar con tu mismo Corazón.

Ejercicios Espirituales de 1950.

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Estar siempre con Jesús…

1626 1626IMG_2474 2“¡Qué bien se está Jesús cuando se vive en ti!”

Mi Dios y mi todo.

Amor seráfico…

1608 Beata Ines. 10 c“Tengamos en cuenta «lo seráfico», que implica, o quiere decir, un amor de serafín, el más alto grado de amor de la jerarquía angélica, y de aquellos hombres y mujeres que han alcanzado ese grado de amor, como los seráficos padres, santa Teresa de Jesús, san Juan de la Cruz, san Francisco Javier y muchos otros. ¿Llegaremos a alcanzar ese amor? ¿Por qué no? Todos somos llamadas a la perfección del Padre celestial”.

Carta colectiva de enero de 1970.

De victoria en victoria…

1603 IMG_0769“Si por permisión tuya, Dios mío, me veo siempre cargado con los trabajos más pesados; si a cada cosa que digo percibo una sonrisa burlesca; si todos me mortifican y contradicen… etc., entonces Jesús mío, aunque mi corazón sangre, si mis labios no se abren para quejarse, y lo acepto y lo perdono todo por tu amor, entonces Jesús, puedo estar, no solamente seguro de que tú perdonarás mis propias faltas, sino también de que seguirás fortaleciendo mi alma, para seguir de victoria en victoria, hasta que, con la ayuda de tu gracia, llegue a la cumbre de la perfección evangélica”.

Estudios y meditaciones.

Confiarse a la bondad de Dios…

1594 asi“Cierto que tengo voluntad de santificarme, pero mi voluntad es débil, remisa, inconstante; debo pues confiarme a la bondad de Dios, para que él la vigorice, haga fecundas mis obras, y me de esa gracia eficaz, con la que cooperamos a su obra divina, con la que el alma coopera a la acción del Espíritu Santo en sí misma, y en muchas otras almas”.

Ejercicios Espirituales de 1941, f. 803

Un consuelo para Jesús…

1305 Adviento con el burrito“¿Verdad que Jesús tendrá el consuelo inmenso de sentirse amado entre todos ustedes?”

Carta del 29 de octubre de 1975 a las Misioneras Clarisas de California.

La recompensa de la vocación es el Señor…

1301IMG_2056“Sí hijos, es un bien inmenso el de la vocación, el de la perseverancia, como alguien me dice, y esto sólo lo podemos pagar con amor. Amor que se da, sin esperar recompensa, porque nuestra recompensa es él mismo. ¿Qué más podemos desear?”

Carta a tres de sus hijas religiosas, Roma, abril 8 de 1974.