Escuchar al Espíritu Santo…

2052  2016-12-13 a las 10.11.58 AM.png“Escucha lo que Dios diga a tu alma, siguiendo las mociones del Espíritu Santo”.

Lira del Corazón, Primera Parte, Cap. IX.

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Dios ora en nosotros…

2022 IMG_4979.PNG“El misionero, posesionado del sublime papel que la Iglesia le ha confiado, actuado perfectamente de lo que va a hacer, al ponerse en presencia de su Dios que lo ve y lo escucha, siente el anonadamiento de su ser, y sumergiéndose en ese abismo insondable, más lleno de confianza y amor a su Dios, atrae hacia sí ese otro abismo de infinita profundidad; y, compenetrados, fundidos, desapareciendo él como la gota que se pierde en la inmensidad del océano, es su Dios quien ora en él, es Él quien ruega al Padre Celestial”.

Lira del Corazón, Primera Parte.

Vencimiento al escuchar…

1522 IMG_0928“Debo escuchar eso que me fastidia, con tanta atención como si fuera para mí de mucho interés; primero para agradar al Señor; segundo para no mortificar al hermano y tercero para vencerme”.

Ejercicios Espirituales de 1933.

un corazón en paz para escuchar a Jesús…

1426 Capilla Sylmar“Jesús quiere primero la paz en los corazones, para que, pacificados, sean capaces de escuchar y entender sus divinas enseñanzas. Un corazón turbado no puede comprenderlas y menos aún gustarlas, saborearlas”.

Estudios y meditaciones.

Flores para Jesús y María…

“Jesús se ha tornado un amable galante. Sufría yo por no tener flores con que adornar su altar, especialmente cuando estaba manifiesto o era alguna fiesta de la Sma. Virgen; verdaderamente se me apachurraba el corazón de no tener flores frescas que ofrecerle (nuestra casa es tan pobre que ni jardín tenemos) y le pedía a N. Señor una bienhechora de flores. No fui desoída en mis ruegos, me la dio…”

Diario de 1932 a 1934, f. 483.

Aprovechar el tiempo de oración…

“Escucha lo que Dios diga a tu alma, siguiendo las mociones del Espíritu Santo, … Si empleas bien tu hora de oración, saldrás de ella llevando en tu pecho el fuego Sagrado que el Espíritu Santo te comunicó, fuego que procurarás no se extinga, sino que abrase siempre tu alma y el alma de los demás”.

Lira del Corazón, pág. 53.