Testigos…

2187 4991.JPG“Seamos testigos de Cristo por la fe, la esperanza y el amor…”

Carta colectiva de enero de 1970.

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Una conducta irreprochable…

2104 amigas.jpg“Que tu conducta sea irreprochable en todo momento; que el amor que arda en tu corazón comunique el fuego sacro a todos”.

Lira el Corazón, pág. 36.

Consagración y testimonio…

2056 Ese pequeño Niño.png“El mundo hoy y siempre tiene necesidad de ver en nosotros personas que, creyendo en la Palabra del Señor, en su Resurrección y en la vida eterna, entreguen su vida terrena para dar testimonio de la realidad de este amor que se ofrece a todos los hombres.

Carta del 24 de diciembre de 1977.

Colaborar para construir la comunidad…

1704 En 1967 Cambio Noviciado a Grevilias con N.M. (2)“Que cada uno colabore a hacer de cada una de nuestras comunidades «una comunidad pascual» una comunidad que «anuncie a Cristo Resucitado», una comunidad «Epifanía», una comunidad «testimonio» de que cree en lo que anuncia, que vive lo que cree y que predica lo que vive”.

Carta circular del 26 de marzo de 1978.

Un oasis lleno de virtudes…

1600 IMG_1466“Que nuestras casitas todas, sean un verdadero oasis para nuestro Señor, en donde por éstas hermosas virtudes, la entera sumisión a su adorable voluntad y el fiel cumplimiento a todos nuestros deberes, le proporcionen el amor y el consuelo que tantas almas le niegan.”

Carta colectiva del 1 de julio de 1960.

Ser la sal de la tierra…

1593 Agua viva como Cristo copia“Dice Nuestro Señor de sus Apóstoles que: «Son la sal de la tierra, y que si la sal se hace insípida, ¿con qué se le volverá el sabor? Para nada sirve, sino para ser arrojada y pisada por las gentes»… Esto mismo se puede decir del misionero; es la sal de la tierra por el ejemplo de sus virtudes, por su inmolación silenciosa, por su oración continua, por su vida penitente; es la sal, sí, porque, con todo esto coopera a la difusión del Evangelio, a la conversión de los pecadores, a la santificación de las almas”.

Estudios y Meditaciones, f. 659.

Vencimiento…

1537 Altar beata“Qué tristeza si llegamos al fin de nuestra vida con las manos vacías, sin habernos vencido, si sólo hemos dado culto a nuestro yo erigido en el centro de nuestra alma, en donde no está Dios, porque él no está en el egoísmo, y así nuestra desilusión, nuestro disgusto, la pérdida de la paz, de la alegría, del mérito, y hasta de la vocación, llegando, como podemos llegar, a hacernos insufribles a cuantos nos rodean. ¿Verdad que vamos a reaccionar?”

Carta colectiva desde Madrid el 25 de septiembre de 1969.