Una alegría muy especial…

1945 Captura de pantalla 2016-08-18 a las 9.02.54“Aprendamos a decir en cada circunstancia: «Señor, que quieres que haga». Para un alma un poco humilde siquiera, no hay jamás fracasos, puesto que de lo que parece un fracaso, hace actos de virtud y adhesión incondicional a la voluntad de Dios. Y en esto merece lo que ella ni se puede imaginar, siendo los principales frutos: la paz, la paciencia, la bondad, la caridad, mansedumbre, la fe en la Palabra de Dios, y una alegría que supera a todas las alegrías del mundo, porque esta alegría solo la da Dios a las almas de buena voluntad”.

Carta colectiva de septiembre de 1969 en Madrid.

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Alcanzar de Dios misericordia…

1934 Con Haidy“Alcancemos de Dios misericordia por nuestra obediencia ciega, nuestra mansedumbre, nuestra paz, nuestro espíritu de oración y sacrificio, humildad y generosidad, etc.”

Carta colectiva de Enero de 1978.

Contemplación…

1814 N.M. en Mazatlán (1)“Cómo anhela mi alma pasar varios días sin conversación con criaturas. Decididamente, mi vocación principal es la contemplación”.

Notas Íntimas.

Para vencer la impaciencia…

1591 Diapmtrferytfositiva1“Con tu gracia Jesús mío, en todos estos casos propicios para la impaciencia que se me presenten, quiero recordarte a ti, en medio de aquellos pecadores, con tu paciencia inalterable, para ser siempre como tú, paciente y manso; con un carácter siempre igual, sonriente y tranquilo, aunque las olas furiosas estallen contra mi barquilla”.

Ejercicios Espirituales de 1933.

Manso y humilde de corazón…

1590 Naciones“Y en la divina Eucaristía, es también este su continuo grito: Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón”.

Estudios y meditaciones.

Todo para Jesús, manso y humilde de corazón…

1509“Pido a todos los hijos, de todas las casas, el concurso de sus oraciones colectivas, de sus actos de penitencia, de adoración ante el buen Jesús, manso y humilde”.

Carta colectiva del 2 de diciembre de 1966.

Pacientes y mansos como Jesús…

1073 IMG_0033“Con tu gracia Jesús mío, en todos estos casos propicios para la impaciencia que se me presenten, quiero recordarte a ti, en medio de aquellos pecadores, con tu paciencia inalterable, para ser siempre como tú, paciente y mansa; con un carácter siempre igual, sonriente y tranquila, aunque las olas furiosas estallen contra mi barquilla”.

Ejercicios Espirituales de 1933.