Acción de gracias…

2088-perpetuos-dic-14-1933“Me levantaba muy temprano y antes de las seis, ya estaba en la iglesia, hasta las ocho y media, ¡cuán dulce era mi acción de gracias! sentía tan vivamente a Jesús en mi corazón, con él me entretenía platicando hasta que tenía que volver a casa, y ya en ésta no perdía un momento su presencia, y platicando con él me pasaba todo el día, y el arrepentimiento de mis pecados sin cuento, venían a unirme más a él, lo veía tan dulce, tan amante, que no podía menos que arrojarme en su corazón”.

Cuenta de conciencia.

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Amar y darse a Dios…

1804 Jov“En octubre en los días del Congreso Eucarístico en México, sentía ya un cambio en mí, aunque sin darme perfecta cuenta, en la iglesia me sentía otra, ya todo me empezaba a parecer despreciable; por fin sonó el momento designado por la infinita misericordia para transformarme y no lo pude resistir. ¡Me será imposible decirle lo que entonces pasó por mi alma! ¡cuán arrepentida estaba! Dios, el amor me atraía con fuerza irresistible. Sólo quería amar y darme a Dios”.

Cuenta de Conciencia.

En la fiesta de Cristo Rey…

“En la fiesta de Cristo Rey, de… 1926, me consagré por primera vez al Amor Misericordioso, como víctima de holocausto. Mis directores me ofrecieron también. Este año… se cerraron los cultos en México. Al siguiente día de la clausura de los cultos que fui a la iglesia como de ordinario, qué desolación sentí, cuando ya no encontré a mi amado, y ni sabía dónde estaba. Entonces comprendí el dolor de María Magdalena al no encontrar en el sepulcro a su Maestro”.

Cuenta de Conciencia, f. 451.

Misericordia divina…

“¡Cuán infinita es su misericordia con los pecadores!”

Cuenta de Conciencia, f. 449.

Amar y darse a Dios en una unión transformante…

“En octubre en los días del Congreso Eucarístico en México, sentía ya un cambio en mí, aunque sin darme perfecta cuenta, en la iglesia me sentía otra, ya todo me empezaba a parecer despreciable; por fin sonó el momento designado por la infinita misericordia para transformarme y no lo pude resistir. ¡Me será imposible decirle lo que entonces pasó por mi alma! ¡cuán arrepentida estaba! Dios, el amor me atraía con fuerza irresistible. Sólo quería amar y darme a Dios”.

Cuenta de Conciencia, f. 449

Como si fuera el primer día…

“Como si fuera el primer día de mi conversión, quiero empezar, con todas mis fuerzas, con todo el ardor de mi alma, quiero darme toda a Él, sin decirle basta, que haga de mí lo que quiera”.

Cuenta de Conciencia, f. 452.