Caridad fraterna…

1921 El mundo en sus manos“Tengo que decirles que continúen todos unidos en caridad fraterna, que es lo que ha conservado el perfume de nuestra familia misionera, tan pequeñita y débil; pero tan amada de Dios Nuestro Señor, ya que al sacarla de la nada, ha resplandecido a los ojos de todos que Él es el Dueño y Señor, y quien lo hace todo”.

Carta colectiva de Marzo 3 a bordo del barco Presidente Wilson.

Lo que tiene más valor…

1920 Jovencitos876“En la vida del misionero no es lo que más vale aquello que nos hace aparecer ante los demás, y que por lo mismo nos pueden tener en mucho. Lo que más valdrá siempre, es sencillamente aquella obediencia, sea cual sea, que ejecutemos, con amor desinteresado, teniendo tan solo la gloria de Dios”.

Carta colectiva de junio 3 de 1974.

Soy criatura, una copia fiel de Jesús…

1919 DSCF0078 copia“Qué asombro, que embriaguez y que consuelo el pensar que de nada que era, soy ahora criatura, y criatura dotada de inteligencia y criatura privilegiada, escogida entre millares; y criatura capaz de santificarme y ser una fiel copia de Dios, con solo cumplir EN TODO Y SIEMPRE LA ADORABLE VOLUNTAD DIVINA”.

Ejercicios Espirituales de 1943.

Una invitación a examinarse…

1918 El cuadro de la anunciación“Cada uno, en nuestra familia misionera, examine cuál es su desasimiento personal, examine si no tiene vanidad en el vestir, aun cuando en nuestra familia misionera debemos andar siempre limpios y presentables, que se vea enseguida en la persona que es un misionero que solo busca el «rostro del Señor»”.

Carta colectiva de Octubre de 1968.

La unión de corazones…

1917 Nuestra Madre es corazón“Una y otra vez les recomiendo siempre, en todas las cosas, la unión de corazones, voluntades, servicio en la alegría característica de nuestra familia misionera, pero en una alegría sobrenatural, la del deber cumplido por amor. Bien sabemos que todo reino dividido será destruido”.

Carta colectiva de junio de 1978.

Tropiezos por falta de pobreza…

1916 Enfermita 1“La pobreza, si debe ser material desde su punto de vista, debe ser mucho más espiritual, y aquí abarca toda la vida del misionero, tanto en sus afectos como en esas pequeñas y pequeñísimas posesiones que el alma imperfecta suele agenciarse por sí misma, valiéndose de medios poco rectos. ¡Cómo resta vitalidad al alma! Por eso se detiene en el camino de la Santidad. Por esto también se va debilitando y perdiendo el amor a su vocación tan noble y santa”.

Crónica desde Asís, en 1958.