te acordarás ya más de nuestros pecados, Señor…

2099 Mira.jpg“¡Ah Señor, qué grande es tu corazón! No te acordarás ya más de nuestros pecados, una vez que, arrepentidos de ellos, los hemos detestado, te hemos pedido perdón llenos de confianza y amor.”

Experiencias Espirituales, f. 530.

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La gracia de la confesión…

2029 IMG_3943.JPG“Aunque el alma haya pecado mortalmente y con esto se haya convertido en un lodazal infecto, en el momento en que se arrepiente, viene la gracia a hermosearla; hace desaparecer de ella toda mancha, dejándola tan pura y tan bella, que atrae las miradas de complacencia de la Santísima Trinidad”.

Ejercicios Espirituales de 1941.

Llorar por las faltas…

2024 IMG_5053.PNG“¡Qué dulce se vive cuando el alma no se inquieta por sus faltas, sino que humildemente las llora en brazos de Jesús! Entonces todo queda perdonado y olvidado; y saca aún el alma mayores bienes para sí, ya que solo Dios puede sacar bienes de los mismos males”.

Ejercicios Espirituales de 1943.

El valor del arrepentimiento…

1563_2074“Nuestro Señor olvida para siempre, como si jamás se hubiesen cometido, todas las faltas de las que nos hemos arrepentido”

Ejercicios Espirituales de 1962.

Delicadeza de alma…

1405 Beata María Inés con la Cruz“Procuraré no dejar sin confesar ningún pecado venial, haciendo de él verdaderos actos de penitencia, para que quede todo saldado”.

Ejercicios Espirituales de 1943.

La gracia de una buena confesión..

1394 Confesión“Estoy sí, grandemente arrepentida de todos mis pecados, porque con ellos he causado mucho pesar a nuestro Señor. Los borraré todos con la sangre de Jesús en el sacramento de la penitencia, y con su gracia y de la mano de María me propongo emprender en los caminos de la santificación, una carrera de gigante.”

Ejercicios Espirituales de 1936, f. 786.

La gracia de la confesión…

1254 Expo 2“¡Oh belleza de la nieve blanca y pura, cómo te pareces a la belleza del alma en gracia; a la belleza del alma, rehabilitada por la sincera confesión, adquiere nuevamente su blancura perdida! Y si tanto nos encanta ese sublime espectáculo de la naturaleza, ¿qué no será el de un alma pura hecha a imagen y semejanza de Dios, y destinada a amarles eternamente en el cielo?”

Blancura de nieve.