Menos egoísmo…

2308 IMG_20130903_110000_275.jpg“Menos egoísmo, más prudencia y el alma vivirá en una continua paz”.

Carta a su hermana Tere el 1 de enero de 1951.

 

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Abandonarse a la infinita misericordia de Dios…

2307 Con hermanas de misión Japón.jpg“Las vicisitudes de nuestra existencia nos mueven y nos revuelcan. Se levantan encrespadas hasta que nosotros, reconociendo nuestra nada, nuestra flaqueza, nos resolvemos a no pensar en nosotros mismos y nos abandonamos por entero en la infinita misericordia de Dios”.

Carta Colectiva, Los Ángeles, abril 22 de 1953. f. 3086.

Egoísmo que frena…

2075 pantalla 2017-01-10 a las 5.56.40 PM.png“No pensar en nosotros mismos. Generalmente eso es lo que detiene la obra de nuestra santificación”.

Consejos.

Sembradores de paz…

2026 IMG_5052.PNG“A vivir esa santidad que no se logra jamás en el egoísmo, en el buscarnos a nosotros mismos, en el querer darnos gusto; sino, en el espíritu de penitencia, en el negarnos a nosotros mismos, en el vivir esa oración de San Francisco: «Que donde haya odio siembre la paz, etc. etc.» y la síntesis del espíritu de nuestra familia misionera: ALEGRÍA SERÁFICA EN NUESTRA DONACIÓN TOTAL Y GENEROSA A DIOS Y A LAS ALMAS».

Carta colectiva de octubre de 1968.

Desterrar el egoísmo para hacer comunidad…

2005 Captura de pantalla 2016-11-11 a las 8.23.32 PM.png“La vida comunitaria, que lo es de alegría y satisfacción —aun cuando para llevarla tenga que sacrificar mi amor propio, comodidad—, la verdadera paz, la verdadera alegría, no se logra sino a costa de desterrar de nosotros mismos el egoísmo”.

Carta colectiva de Diciembre de 1971 desde Roma.

Nuestro Señor no está donde reina la soberbia…

1914 Espigas“La obediencia no admite este género de disculpas: «—¡no lo hago porque sé que a los demás no les gusta!—» que en ese caso son manifestaciones del amor propio herido y Nuestro Señor no está donde reina la soberbia”.

Carta a las hermanas de Lunsar en Febrero 27 de 1977.

Ser dóciles a las inspiraciones de Dios…

1905 MUNDO“Sí hijos, sean dóciles a las divinas inspiraciones, no dejen que en ningún momento el egoísmo, el amor propio y de soberbia supere esos buenos sentimientos que hay en toda alma y que el Espíritu Santo nos hace descubrir y guía si nosotros sabemos ser dóciles a sus mociones y divinas inspiraciones”.

Carta, Noviembre de 1966.