En tí confío…

1768 MADRE INÉS-JAPÓN“Sí dulcísimo Jesús en ti confío: pero déjame que te diga lleno de confianza en las horas angustiosas: sálvanos Señor que perecemos. No porque sienta que el fracaso será irremediable, sino solamente, para que veas que, si tú no lo haces todo, si tú no inclinas todos los corazones hacia ti, si tú no los llenas de tus gracias, si tú no eres el Director, el sostén, el apoyo, todo, estamos seguras fracasará la Obra”

Ejercicios Espirituales de 1950.

Anuncios

Aceptar las pruebas que Dios nos pone…

1443 Beata María Inés y San Emigdio“Ha sido una prueba bien dura, pero la he aceptado de corazón, a pesar de lo que me costó”.

Los difuntos y nuestra fe…

1252 IMG_0676“Es muy hermoso a los ojos de Dios y muy meritorio que, aun en medio de nuestras lágrimas, sepamos bendecir esa mano divina que nos hiere: es un gran sufragio por el eterno descanso de la persona que lloramos muerta. Pero que, aunque no la sentimos corporalmente, lo está espiritualmente muy cerca, ya que la fe esto nos asegura”.

Carta a uno de sus sobrinos, 19 de mayo de 1970.

Oración confiada y confianza humilde…

1212 1967 Cambio Noviciado a Grevilias con N.M.“Dios nos prueba, porque las pruebas son necesarias, si no acabaríamos por creernos… la divina garza, y así comprobamos que, sin él, nada podemos hacer. De aquí la necesidad de la oración confiada y de la confianza humilde.”

Carta colectiva desde México, D.F., el 23 de mayo de 1976.

El amor en las horas de la prueba…

1211 Parr de Santiago Apostol 2“El amor es sacrificio, es humildad, es obediencia, es caridad, es fidelidad en todo momento y sobre todo en las duras horas de prueba, de adversidad, de dolor”.

Carta a una religiosa.

Por las almas…

733 Hermosa foto japón 665766

“Por esas pruebas, que a cada uno nuestro Señor ha mandando, se irá consolidando esa nueva fundación y empezar a dar fruto abundante; Dios quiera que al ciento por uno. No dejen de ofrecer a nuestro Señor esas pequeñas (o grandes cosas), unido a sus méritos infinitos, por medio de su Madre santísima, por la conquista de aquellas gentes, para él”.

Carta colectiva, Cuernavaca, septiembre 20 de 1956, f. 3184.