Regalos de Dios…

2236 _6613.jpg“¡Él mismo nos da sus dones, sus gracias, sus inspiraciones, sus talentos, sus riquezas!”

Sobre los Santos Evangelios.

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Las riquezas del mundo…

2189 _7437.PNG“Se van los hombres tras las riquezas pasajeras, tras esas riquezas que tienen que dejar a la hora de su muerte, si no es que algún ladrón se las arrebata antes; y no piensan en las riquezas imperecederas que nuestro buen Jesús vino al mundo a derramar a manos llenas”.

Notas Íntimas, pág. 33.

Lo que hermosea el alma…

“No es la riqueza del vestido, el valor de los adornos lo que hermosea a esta hija del Rey (el alma de oración), sino lo que tiene dentro de sí: sus virtudes, su vida oculta, su unión con Dios”.

Postula a me et dabo tibi gentes…, f. 632.

Dios ve las intenciones del corazón

“El que no tiene muchas riquezas y experimenta en su corazón el deseo del bien, y quisiera prodigar beneficios a manos llenas, pero se ve imposibilitado por penuria u otras causas razonables, no por no haber podido hacer esas obras materiales, que no obstante él tanto desearía llevar a cabo, dejará de recibir una recompensa, conforme a los deseos de su voluntad, pues Nuestro Señor lo que ve ante todo es el corazón”.

Estudios y meditaciones, f. 716.

Las riquezas de Dios…

“Cuán rica se siente mi alma con las riquezas todas de Dios. Ellas son mías, porque todo lo de mi Padre es mío. Y todas ellas las quiero para negociar en los intereses divinos, en bien de las almas”.

Diario enero-mayo 1944.

De las riquezas pasajeras y la Misa…

“Se van los hombres tras las riquezas pasajeras, tras esas riquezas que tienen que dejar a la hora de su muerte, si no es que algún ladrón se las arrebata antes; y no piensan en las riquezas imperecederas que nuestro buen Jesús vino al mundo a derramar a manos llenas, y que distribuye en el Santo Sacrificio de la Misa con tanta mayor superabundancia cuanta mayor sea la fe y la confianza del alma que se quiera aprovechar de ellas”.

Notas Íntimas, pág. 33.

Los caritativos…

“Los caritativos, los que no apegaron su corazón a las falsas riquezas del mundo, que sólo sirven para corromper cuando no se emplean bien, sino que se sirvieron de ellas como de escala para llegar a la feliz eternidad, derramando el bien a manos llenas, siendo el consuelo y la salvación de innumerables almas, no temen a la hora de la muerte, su destino lo han abandonado por entero en manos de su Cristo, de ese dulcísimo Señor que se goza en decir que él está encerrado en la persona del pobre, del necesitado”.

La justicia del que a manos llenas dio…