Dios nos escoge…

1810 IMG_1603 (1)“Sin amar aún a Dios con ese amor exclusivo, no me era permitido encontrar la más insignificante dicha en las criaturas y sus goces, porque él, que ya me había escogido para sí, estaba celoso de mi amor y lo reclamaba para él solo, sin que yo lo supiese”.

Viva Cristo Rey.

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Confesarse para recobrar la gracia de las virtudes…

1235 IMG_0151 copia“Nuestros pecados los dejamos hoy todos en tu purísimo Corazón y nos engalanamos con todas tus virtudes, como si fueran nuestras propias, para que así nos presentes a tu divino Hijo, y le ruegues nos dé, aquella bendición de primogenitura, que Isaac, dio a su hijo Jacob por medio de su madre”.

Viva Cristo Rey.

Confiar en María…

883 Vamos con ella“Madre, en nuestro corazón vive inmenso, el deseo de amarte en verdad, y hacerte amar así, de todos los corazones; queremos extender tu reinado de amor a todo el mundo; queremos que todo el mundo te ame con espíritu de desasimiento; esto es, de no retener nada para sí, de cuanto pueda lucrar, sino que tú, divina Reina, dispongas de todo a tu antojo. Danos para esto tu bendición y la gracia de Dios. Confiamos en ti María, Madre de la gracia”.

Viva Cristo Rey, f. 718.

Sed de almas…

715 En Japón 0657

“Tú sabes Jesús hasta que grado ha sido martirio para mí esta sed de almas! Eres el único que lo sabes perfectamente, porque para especificar­lo con toda claridad, en toda su variedad, y con la sencillez que esos actos salen en una aspiración de mi corazón, habría que escribir mucho”.

Viva Cristo Rey, f. 507.

La miseria al servicio de la Misericordia…

“Mi miseria puesta al servicio de tu misericordia. Con esto lo digo todo”.

Viva Cristo Rey, p.80, fol.518.

Todo va endulzado con el amor de Jesús…

“Sí Jesús, Verbo eterno, sólo tú tienes palabras de vida eterna. Siguiéndote a ti, el alma se siente segura. Trabajando por ti, nada parece duro, pues los trabajos más arduos van endulzados con el amor que lo sobrenaturaliza y la oración que lo sostiene”.

Viva Cristo Rey, f. 521.

Para el apostolado…

“Que la mirada de su alma, el amor de su corazón, la comprensión de su mente, sus ansias de apostolado, se vea envuelto siempre en esa rendida y filial oración del pequeñito que comprende, nada puede por sí mismo, y lo espera todo de Dios, a quien expone humilde y sencillamente las necesidades de sus prójimos”.

Viva Cristo Rey, f. 520